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Vereda 1/3

Luego de estar fuera casi 20 días y habiendo viajado un buen trecho, finalmente llegué a casa no en las mejores condiciones. No se por qué motivo mi cuerpo comenzó a brotarse unos días antes de landear. Tenía sarpullido y comezón en cada una de mis partes, especialmente las axilas. Tuve que trabajar con la computadora concentrándome para no rascarme, ya que cada vez que lo hacía emergía la traza del rasguño como una marca roja importante.
Tenía que concentrarme en el código pero al mismo tiempo concentrarme en no pisar el palito de nuevo. Era como si mi cerebro estuviese divido en dos bandos guerreando por intereses distintos, opuestos, no complementarios.

Los últimos días la cosa se puso peor. Comenzaron a asomarse pequeñas ampollas dando muestras de que evidentemente el problema iba evolucionando. Y lo peor de todo era que si ahora me rascaba sobre una ampolla, indefectiblemente se producía una herida lo que culminaba en una infección, con sangrado, en la piel.
Cada vez que me rascaba porque el hemisferio capitalista ganaba la batalla sentía una especie de escalofrío que me recorría todo el cuerpo.

No fui al médico por cuestiones de tiempo, organización, y en gran medida, por falta de ganas. No acostumbro a visitar al tordo especialmente en los últimos años. Además, tenía la impresión que mucho de esto se debía a una cuestión relacionada con estrés acumulado. Así que si descansaba en casa, por ahí, quien te decía, me terminaba curando. Esa era mi hipótesis que la defendí a muerte.

El domingo 18 de diciembre desperté muy temprano semi recuperado. El sábado a la noche había llovido unos minutos así que, pese al calor, pude dormir más cómodo.
Pero, la otra cara de la misma moneda: se me habían humedecido un par de bolsas de cemento que mal había cubierto con unos nylons. Cómo ya he pasado por la mala experiencia de desperdiciar este tipo de material, esta vez dije – no! Y me propuse utilizar el cemento antes de que se transforme en piedra: Comencé a construir la extensión de la vereda que da a la puerta principal.

La verdad que quedé muy conforme con el trabajo realizado. Los niveles quedaron muy bien, el hormigón luego del fraguado se lo ve firme, frataché la superficie dejando un acabo final más que aceptable.

Por la tarde ya no tenía más sarpullido.

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Estoy hecho de a, a a a, amor …

Este es mi mantra (adaptado al género masculino) que he decidido, por mi “propia voluntad”, utilizar cuando corro.

Estoy hecha de a, a a a, amor, a a a amor, y soy más fuerte que tu.

– Garnet fusionada

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Corriendo con (un poco de) seriedad

Este año me planteé empezar a correr más “seriamente”. Por ahora simplemente me voy a poner un objetivo mínimo por mes. Así que, este mes de Enero quiero llegar a correr 160km 180km (40km 45km por semana) y bajar a 77Kg.

Nos vemos en 28 días.

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Nunca más radio

No escucho radio, al menos convencionales, hasta nuevo aviso. 30% música / 70% silencio.

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El tabique

Y es que el tabique que separa la sana autoconfianza de la insana arrogancia es realmente muy fino.

– Haruki Murakami (Hashiru koto ni tsuite kataru ni boku no kataru koto)